Asociación Protectora Animales Monforte del Cid - 602446885

Ascensión, va por ti, estamos contigo

El día a día de las cuidadoras de colonias felinas

NOTICIAS

8/9/2024

Domingo, siete de la mañana, la mayoría de la ciudad duerme, ¿acaso no son los fines de semana para eso?. Sí, seguramente, pero entre tanto silencio, entre tanta calma, alguien le ha robado horas a su sueño y recorre las calles con andar ligero y una bolsa en las manos. En casa ha dejado a su pareja, seguramente hijos, que, tras verla salir han vuelto a dormirse, conocedores de esa rutina diaria que ella no abandona ni un solo día, pase lo que pase, sea festivo o no.

Resuena un trueno y al instante empiezan a caer finas gotas que pasan, en cuestión de segundos, de ser una fina lluvia a prácticamente un diluvio. Ascensión se baja más la capucha de su impermeable hacía la cara, buscando más resguardo, pero no detiene su andar. Minutos después divisa su destino y , mientras se acerca, empieza a llamar con voz suave

- ¡Kaissa!, !Neru!, ¡Vela!, ¡Miko!, !Papapedinche!, ¡Mamapedinche!, ¡Bonita! - uno a uno va llamando a todos los de la colonia.

Porque sí, todos tienen nombre propio, y los conoce a todos, y ellos a ella. De verlos cada día los conoce a la perfección, sabe que Kaissa es tranquila, que se acercara y se dejara tocar. Que a Neru le encanta jugar, que suele ser pacífico pero ante los desconocidos saca su carácter peleón. Que Vela solo sale si es ella a quien ve, ante la presencia de cualquier otro humano no saldrá de su escondite por mucha hambre que tenga...

Tras su llamada, como por arte de magia, salen presurosos todos de sus escondites, como un amante que va a su cita de amor. Bueno, verdaderamente lo es, una cita de amor. Mientras ellos se frotan contra sus piernas, ella, con la sonrisa bailandole en los labios, intenta acariciar a todos. Pero algo borra su sonrisa, algo que ya no la sorprende porque, desgraciadamente, ya forma parte también de su día a día. Suspira y se agacha para recoger unas bandejas con restos de algo que parece ser macarrones con tomate. Alguien lo habrá dejado allí, seguramente con su mejor intención, desconociendo que no ayuda, más bien todo lo contrario. Una colonia de gatos no es un vertedero donde tirar lo que te sobra. Los restos tirarlos al cubo de basura y si quieres ayudar a los gatos acude a alguna protectora. Ellos estarán encantados de recibirte y de explicarte cómo puedes ayudar. Las colonias tienen unas rutinas de comida por diferentes motivos.

Ascensión retira los restos echandolos a una bolsa de basura que saca de su bolso. Limpia con pañuelos todo lo que puede y una vez que termina, con los felinos aún rodeándola, saca las latas de comida húmeda y el saco de pienso y reúne los comederos. Antes de rellenarlos los limpia y mientras lo hace oye un ruido de pasos y enseguida se pone en alerta.

- Mira tio, ya está aquí la loca de los gatos - la voz a su espalda suena llena de burla y desprecio.

Ascensión intenta hacer oídos sordos ¿cuantas veces ha oído esa frase?, miles. Pero no por ello deja de doler pero ella sigue con limpiando comederos

- Eh, tú, loca, vete de aquí y deja de llenar esto de mierda -

Esta vez la voz va acompañada de piedras que caen muy cerca de Ascensión. Ella no piensa en que le podían haber dado, solo piensa que una de esas piedras puede hacer daño a unos de los gatos. Es este pensamiento el que le hace levantarse mientras contiene el aire y se gira para ver a dos chicos que están a poco menos de tres metros riendo

- Por favor no tiréis piedras, podeis hacerle daño a los gatos - pide con toda la calma de que es capaz

- Pues mejor, un gato menos - las risas de los dos hombres aumentan

- ¿Qué daño os hacen? ellos no se meten con nadie - intenta razonar ella

- Traen enfermedades y ensucian - proclaman ellos con esa conocida cantinela ignorante tantas veces repetida - si tantos los quieres llevatelos a tu casa, locaaaaa

Ascensión no se sorprende, no es la primera vez que algo así lo ocurre. En verdad le pasa demasiadas veces, tantas que ha perdido la cuenta. Vuelve a coger aire y, sin dejar de vigilarlos por el rabillo del ojo, vuelve a los comederos, aún quedan varios por limpiar. Sabe que no tiene sentido intentar explicarles que no son los gatos quienes ensucian pero sabe que su explicación caerá en saco roto. Y le gustaría explicarles que ella está autorizada por el ayuntamiento, que la ampara la nueva ley de protección animal. Que no es una loca, es una persona que cuida y controla las colonias con el respaldo de una ley. Esta vez tiene suerte, los dos idiotas siguen unos minutos más insultandola pero como ella no reacciona se cansan y se van. Suspira aliviada, aún tiene muy presente cuando hace unos meses otro individuo empezó así y terminó empujándola hasta hacerla caer provocandole una rotura de tobillo. Es triste, muy triste, que existan personas que encuentran placer en atacar, física y verbalmente, a las cuidadoras de colonias. Alguna de sus compañeras han sufrido ataques tan brutales que han tenido que ser ingresadas en hospitales. Y las burlas....intentas que no te duelan, ignorarlas, pero duelen, joder como duelen.

- Miauuuuuuuuuu - un maullido saca a Ascensión de sus pensamientos, sonríe y clava su mirada en Neru que está a sus pies con una mirada que solo puede indicar "¿hoy no se come?" . Ella ríe de nuevo

- Ya voy, ya voy -

Y se dedica a llenar comederos , comida húmeda, comida seca, agua fresca.. . Los felinos no tardan ni un minuto en coger posiciones y devorar todo lo que les ha puesto. Ella sonríe satisfecha, y esa sonrisa se hace más amplia cuando ve como Kaissa se le acerca a reclamar su ración diaria de mimos. Que no son comida, pero alimentan tanto o más que esta

- Hola preciosísima ¿vienes a hacerme la pelota? sabes que aunque lo hagas no te vas a librar de la castración ¿verdad? - le habla Ascensión rascándole el lomo

- Brrrrrr- Kaissa emite un sonido gutural como queriendo decir "no"

Ella sonríe, la coge y la examina, la gata se deja hacer encantada. Ascensión, con sumo cuidado la mete en el transportin que ha llevado. La tiene que llevar al veterinario, hay que castrarla, es así la única manera de frenar la cría incontrolada. La solución a que haya tantos gatos en las calles no es eliminarlos como pretenden algunos salvajes, es censando y castrarlos. Ya que por ahora controlar la cría doméstica es harto complicado, hay que hacerlo en las calles.

Da un premio a Kaissa que, desde dentro del transportín, la mira con sus hermosos ojos verdes. Siente que alguno de ellos se vuelve a frotar contra sus piernas, baja la vista y no puede evitar reír al ver que es Neru, ese gato anaranjado parece oler los premios aunque esté a km de distancia. Evidentemente ella no se puede resistir y le ofrece uno. Hace un gesto de fastidio al comprobar que solo queda uno en la bolsa, anota mentalmente que al día siguiente tiene que comprar más. Suspira, demasiados gastos....Porque lo que ignoramos la mayoría es que muchos de los gastos: pienso, premios, veterinario...los costean las cuidadoras de su propio bolsillo. Un saco roto que parece crecer cada mes.¿Pero qué hacer? ¿dejar a ese pobre gatito, que algún desalmado ha pateado, sin curar? NO. Ella no mira a otro lado. Hace poco le pasó, unos bestias jugaron con un gatito hasta lesionarle la pata, y allí le dejaron, esperando la muerte. Ella le encontró, lo llevó al veterinario y lo pagó de su bolsillo. Un pata rota. Radiografías para descubrirlo, medicamentos...un dineral que tuvo que sacar del dinero destinado a sus vacaciones con la familia. Porque no, no todo lo que hace es a base de subvenciones, mucho, quizá demasiado, es de su dinero. Pero eso ¿a quien le importa? solo es la loca de los gatos

- Ahora mismo nos vamos bonita - le susurra a Kaisa que maúlla desde el transportín. Dedica unos minutos más a acariciar a cada felino , y aprovecha para revisar que estan bien

- ¿Vela? - clama en voz alta. Una de las gatas no está a su vista. La vuelve a llamar y no aparece. Una vez más - ¿Vela? ¿Vela?

Su llamada ya es desesperada, perder de vista a uno de los gatos de la colonia es un puñetazo a su alma. ¿Se la habrán llevado esos desaprensivos? no puede ser. Vuelve a llamarla, una, dos , tres veces mientras el pánico se apodera de ella. Una bola de fuego le sube del estómago a la garganta, no puede ser, si unos minutos antes estaba con los demás. Siente deseos de llorar, no es la primera vez que uno de los felinos desaparece, y la angustia de no saber de ellos es insufrible.

- ¡Velaaaaa! . grita presa de la desesperación

Y entonces la ve, la ve venir de entre unos árboles con su andar sinuoso. Ascensión emite tal suspiro de alivio que seguramente se ha podido oír desde el otro lado del parque.

- Demonio, !qué susto me has dado!

La acaricia, repasa las mantas que les sirven de cama en aquella vieja tubería, echa un vistazo experto alrededor comprobando que todo está en orden. Revisa los bebederos, acaricia a todos...

- Esta noche nos vemos, queridos, portaros bien - les dice al tiempo que coje el transportín desde el cual Kaissa le mira con cara de fastidio. Esa noche no podrá jugar con ningún bicho.

Vuelve a su casa, su familia ya habrá desayunado sin ella, pero no le importa. Es más, esa noche, como cada noche, ella volverá a faltar de casa. No puede dejar solos a sus gaticos. También son su familia.

Este texto seguramente lo has leído como si fuese un cuento, pero es el día a día de cientos de alimentadoras de colonias felinas. Personas que dejan su tiempo, su dinero, sus energías en cuidar a los gatos de sus colonias. Personas que dedican gran parte de tiempo a cuidar de los gatos callejeros ¿y que reciben a cambio? burlas, insultos, ataques, desprecios...Algo estamos haciendo mal como sociedad si permitimos que las buenas personas sean atacadas. No quieres ayudarlas, perfecto, no lo hagas, pero déjalas en paz. Están haciendo un gran bien aunque tú no sepas verlo. Desde aquí nuestro eterno agradecimiento, nuestro aliento, a cada una de ellas. Hoy especialmente dedicamos ese aplauso a Ascensión, que ha sufrido un ataque a manos de un energúmeno en Elche. Desde aquí pedimos que la justicia deje de mirar a otro lado y castigue a este tipo de gentuza. Castigos ejemplares es lo que merecen. Ojalá más personas se dieran cuenta de que a veces, los ángeles no tienen alas, tienen una bolsa de pienso en las manos.

A todas y cada una de las cuidadoras, y cuidadores, de colonias, en nombre de todos los gatos y en el nuestro: GRACIAS. Un gracias tan enorme como vuestro corazón.